20 abril 2006

Una prueba de que, pese a todo, los tebeos siguen siendo basura para las instituciones

El instituto Cervantes organizó esta exposición de originales de historietas y la inauguró en Bruselas en octubre del año pasado. La expo lleva un año viajando por sus sedes en varios países, pero no se nos ha informado nunca de ello a ninguno de los autores participantes en la misma. Me he enterado de esto último gracias a diferentes amigos que se han topado con ella en diversas ciudades del mundo. Se edita un catálogo, pero una vez más no sólo no se nos informa a los dibujantes, sino que ni siquiera se nos envía un sólo ejemplar. El catálogo, me cuentan, está repleto de errores incluso en el mismo nombre de los autores (no lo he podido comprobar, pero creo que a Pere Joan, por ejemplo, le llaman Pérez Juan). En Nueva York la exposición se censura sin miramientos quedando reducida casi a la mitad de sus planchas.
Supongamos que en una publicación literaria de este Instituto se le llamara Gerardo Méndez a Eduardo Mendoza, supongamos que en una expo de los pintores más destacados de la transición a nuestros días organizada por una institución española se censurase un cuadro de alguno de los participantes, supongamos que a un destacado músico no se le facilitara una copia de un CD institucional que ha utilizado su trabajo. En cualquiera de estos casos, me da la sensación de que los responsables del desaguisado recibirían, por lo menos, qué se yo, una reprimenda mediática. Con los tebeos no, con los tebeos da todo lo mismo.