Minidiccionarios tecnológicos ilustrados de regalo
A los visitantes de la exposición divulgativa de la pasada edición del e-life se les regalaba una pequeño diccionario de términos tecnológicos de doce páginas a color y formato postal con dibujitos y textos obra de un servidor. Tengo en mis manos veinticinco ejemplares de esa tirada que enviaré gratuitamente a las veinticinco primeras personas que pongan un comentario en esta entrada y acto seguido me manden un correo eléctronico con su dirección postal. Insisto: comentario y correo electrónico.
¡Soy un pelele!
Este es el título del largometraje de Hernán Migoya que se encuentra montando en estos momentos. Su personaje protagonista es un director de cine cuyas películas en la ficción poseen carteles reales. Miguel Ángel Martín, Santiago Sequeiros, Man y un servidor hemos sido sus autores.
Otra revista sobre cerveza
En el último número de Blanco y oro, la revista de la fundación Cruzcampo, he publicado un chiste a toda página en acuarelas del mismo tipo de los de la serie De postre. En los veintidós números de vida de la publicación han desfilado por su sección de humor gráfico, entre otros muchos, autores de la talla de Ballesta o los desaparecidos Mena y Chumy Chúmez.
(Por cierto, me resulta un poco triste no haber encontrado en Internet ningún enlace relevante de los dos primeros. Cuando tenga un rato tengo que proponer en la Wikipedia una categoría específica de humoristas gráficos, que noto que los clásicos están bastante olvidados en la red)
La ciudad invisible
Hoy martes de siete a ocho de la tarde estaré en ese programa de Rne3 para hablar, en principio, de Ángel Sefija por tercera vez.
Actualización: Al final la entrevista no se emitirá hoy. Será en los próximos días.
Acerca de “Trocitos”
Hace casi dos años, en una muestra de videoarte contemporáneo que se celebró en Amposta se proyectó Montones humanos, la pieza número siete de Trocitos de mi vida. A partir de un listado de cuestiones que me planteó el comisario de la muestra Cristian Añó en cinco apartados, escribí este texto para un catálogo que nunca supe si se llegó a publicar pues nadie se molestó en hacerme llegar un ejemplar.
Proceso creativo
En todos los medios en los que desarrollo mi trabajo tiene una importancia fundamental la memoria. Habitualmente, partiendo del recuerdo de acontecimientos vividos y de historias escuchadas elaboro nuevos relatos de ficción que se pliegan a las reglas de la narración tradicional en forma de historietas, obras de teatro o guiones con los que me gano la vida profesionalmente. Sin embargo, a la hora de confeccionar mis piezas de video, aunque el sistema de recopilación de recuerdos para la creación de una breve reflexión o exposición es muy parecido, no tengo la obligación de recurrir al humor explícito ni al barniz de la ficción ya que trabajo con la libertad que da el amateurismo. Además, las cintas minidv registran la realidad desde la cierta subjetividad que da el punto de vista del que acciona la cámara, pero la reproducen años después con una objetividad que nunca ofrece el recuerdo neuronal.
El proceso concreto de mi serie “Trocitos de mi vida” es el siguiente. Desde hace seis años grabo todos los meses una media de dos horas de video de mi existencia. Estas grabaciones son totalmente arbitrarias. En el momento en que las realizo no busco en especial ningún fondo temático o forma estética consciente. Puedo llevar la cámara en mano a un viaje o celebración especial, pero también puedo dejarla en un trípode en el salón grabando mi actividad doméstica o entrevistar a mi madre o a mis amigos. Muy rara vez veo las cintas inmediatamente después de grabadas. Reposan hasta el instante en el que decido editar una nueva pieza. Entonces visiono decenas de horas elegidas al azar entre las cientos que acumulo y comienzo a extraer pequeños fragmentos que asocio por distintos mecanismos mentales y que agrupo en una píldora con unidad de sentido. Nunca grabo exprofeso determinada acción provocada para determinada pieza y, de hecho, en los últimos tiempos estoy empezando a utilizar también grabaciones domésticas de super8 que realicé mucho antes de comenzar este proyecto. La cámara registra audio y video como los sentidos de una persona detectan sensaciones en la vida normal y es en la selección, estructuración y edición de esas grabaciones donde se realiza la obra de la misma forma que la estructuración de nuestros recuerdos configuran nuestro yo.
Procesos personales
Creo que mi interés por contar viene en gran medida por la incomodidad existencial
que me produce el paso del tiempo. Cada vez que rememoramos un instante de vida parece que el instante no fue tal porque en cierta manera ha conseguido trascenderse en otro momento. De igual modo, una reflexión publicada consigue sobrevivir al inmediato olvido al que está destinada. Cuando expongo en una historieta o en una canción determinado razonamiento puedo dejar de esforzarme en recordarlo porque le he dotado de una pequeña existencia más allá de mi cerebro. Pero aunque tenga la suerte de que mi propio trabajo como historietista o guionista me proporcione esta terapia, no estoy completamente a gusto ciñéndome en exclusiva a formatos comerciales para contar mis historias. Y como hace mucho tiempo que el arte contemporáneo se ha convertido en el refugio de todo aquel medio de expresión que no pueda etiquetarse claramente, mis videos están más cercanos al compartimiento cultural que se suele denominar “arte contemporáneo”. Pero mi idea original no fue nunca producir piezas de videoarte. He hecho lo que me ha dado la gana (de hecho su formato a veces asemeja un videoclip, otras un video de boda, otras un documental…), pero sólo en el mundo del arte ha existido una moderada receptibilidad ante el resultado así producido. En prácticamente todos los certámenes audiovisuales no relacionados con el arte al que he enviado mis piezas durante los últimos cinco años no han entendido nada de nada.
Trayectoria artística
La elección de esta pieza concreta para esta muestra es por un lado circustancial -se trataba de la última realizada en el momento que me solicitaste elegir una-, pero por otro lado creo que refleja bastante bien todas mis tendencias recurrentes: el recuerdo personal, los amigos y la familia, la recontextualización, el humor gamberro, el gusto por el orden y la clasificación y cierto espíritu vitalista como tratamiento de una consciencia de la oscura naturaleza de la realidad.
Mi trabajo en video habla principalmente de los mecanismos del recuerdo y de la importancia de la memoria resultante como configuradora de la propia identidad, pero por supuesto es difícil llegar a esa conclusión sólo a través de esta pieza.
La única evolución que he notado en mi trabajo en video es un pequeño aprendizaje técnico progresivo que me va permitiendo mayor soltura tanto a la hora de grabar como a la de editar, pero que redunda poco en el resultado final puesto que la materia prima sigue siendo grabaciones de muy diversas épocas.
Cuando, como historietista, me preguntan acerca de mis influencias siempre contesto lo mismo. Si tienes la influencia de un dibujante eres un clon, si tienes las de varios perteneces a una escuela, pero si recibes las de muchos consigues tu estilo propio. Supongo que con el video me pasa algo parecido. Son incontables las referencias de todos los medios. El formato de mosaico de pequeños momentos autobiográficos cotidianos en apariencia ligeros que todos juntos constituyen una historia mayor tiene mucho de muchos compositores, historietistas, cineastas o artistas (Gato Pérez, Crumb, Truffaut y Sophie Calle, por poner un ejemplo de cada uno). Y, por otra parte, reconozco que el proceso creativo de collage se parece bastante al que utilizaba Frank Zappa cuando componía sus canciones utilizando grabaciones propias de cualquier época y cualquier calidad sin ponerse límites de estilo.
Tecnología
El video no me atrajo hasta que la posibilidad de la edición doméstica fue un hecho sencillo y al alcance de casi cualquier bolsillo. La popularización de la tecnología me interesa como medio de conseguir llegar al producto final con la menor necesidad de intermediarios. En todos los medios que he utilizado para contar historias he alcanzado el mínimo dominio de la técnica sufienciente para conseguir reflejar mi discurso. No me interesa saber manejar After effects o conocer escalas raras en la guitarra si eso supone invertir demasiado tiempo de vida, porque prefiero emplearlo en meditar aquello que voy a contar y no en su forma. La mayoría de las veces me vale con Imovie para una pieza de video y con media docena de acordes para una canción.
Además, el “háztelo tú mismo” que posibilita el minidv aporta la dosis de intimidad que requiere un proyecto como “Trocitos de mi vida”. En cine no tendría absolutamente ningún sentido.
Relaciones con la institución arte
Procuro en todo lo que hago que existan al menos dos niveles de lectura. La intelectualización a la que me veo obligado a recurrir en esta entrevista por la estructura establecida actual del arte contemporáneo según la cual las obras se deben justificar suele ser para mí algo privado y secundario. Los motivos por los que un escritor escribe una novela no figuran en un anexo a la misma. Las obras de arte que no se sostienen sin catálogo no merecen la pena porque en ese caso el catálogo es la obra. Para mí, una vez me ha servido a mí su creación de terapia, lo prioritario es que la pieza llegue al público de alguna manera: que le divierta, le asuste, le sobrecoja, le haga reflexionar un instante o le sorprenda, pero que nunca le aburra. No debería ser necesario conocer mis motivos para disfrutarla.
Aunque he tenido mucha relación toda la vida con el mundo del arte nunca he estado inmerso dentro de él de forma profesional. No me atraen sus rituales, procedimientos y protocolos. Y al mundo más oficial del arte actual, por supuesto, no le interesa de ninguna forma alguien que, como yo, tiene contacto profesional con la cultura popular comercial. Pero para bien o para mal sólo la gente interesada en el arte contemporáneo y un grupo muy poco numeroso de consumidores de lo poco habitual, son capaces de digerir lo que hago en video, así que a ellos creo dirigirme.
Inventario de series fijas
Como estamos a principios de año he confeccionado una vez más un inventario de las series de historietas y humor gráfico cuya publicación mantengo con regularidad en estos momentos en diversas revistas. Son estas:
• Ángel Sefija. En junio se cumplirán siete años desde que sus reflexiones comenzaron a publicarse todas las semanas en El Jueves. Un ejemplo.
• Herminio Bolaextra. Su media página lleva saliendo desde 1987 en absolutamente todos los números del TMEO. Un ejemplo.
• Curiosidades del mundo del celuloide. Esta serie comenzó a publicarse originalmente en el TMEO, pero este año prosiguió haciéndolo mensualmente en el Cinemanía. Un ejemplo.
• Curiosidades del mundo del videojuego. Media página que aparece todos los meses en el Superjuegos Extreme. Un ejemplo.
• De postre. Ilustraciones a toda página a base de acuarelas. Humor casi blanco y, en ocasiones, social. Aparece semanalmente en el dominical “Zazpika” desde hace año y medio. Un ejemplo.
• Cervezas. Tira bimestral centrada en el universo cervecero que se publica en la revista gratuita bimestral de gran formato Bar & beer. Un ejemplo.
• Demonio Rojo. Tras el cierre de la revista el Víbora, la serie de este personaje amante del análisis de las relaciones amorosas en general y de las sexuales en particular, pasó a publicarse en la revista Primera Línea bimestralmente. Un ejemplo.


